De mano en mano
LA CORTA LISTA DE PROPIETARIOS
Según los historiadores, el Castillo de Montclar estuvo, en un inicio, en manos árabes y después, durante la Reconquista, Arnau Mir de Tost lo conquistó.
Explica la leyenda que el señor de Montclar, el tal Arnau Mir de Tost, era hombre de armas y pocas palabras, con mucha facilidad en hacer prisioneros a aquellos que se interponían en su camino. De hecho, una vez consumada la reconquista de la actual provincia de Lleida, su familia se convirtió en los principales colonizadores de las tierras arrebatadas a los musulmanes.
Las leyes de descendencia de la época hicieron que el castillo pasara, más adelante, a dominio de los señores de Cabrera; la hija de Arnau Mir se casó con el vizconde de Girona y señor de Cabrera, Ponç I.
El Castillo va pasando, así, de mano en mano. El nieto de este matrimonio hereda el castillo junto con el contado de Urgell. A partir de otro matrimonio, cosa típica en aquella época, el entonces propietario, Ponç de Cabrera cede todas sus posesiones –que no eran pocas, el hombre había ido acumulando, entre guerras y casamientos, su patrimonio- a su yerno Gombau II de Ribelles. Una buena herencia; Gombau II recibe, aparte del de Montclar, los castillos de Foradada, de Artesa de Segre y de Montsonís.
Con la familia Ribelles, las tierras de Montclar y Montsonís, se convierten en un importante feudo. Es el inicio de una larga época esplendorosa que se puede resumir constatando que, desde el año 1200 hasta hoy, sólo 5 familias, con ligaduras matrimoniales entre ellas, han sido propietarias del Castillo de Montclar: los Ponç, los Cabrera, Ribelles, más adelante los Despujol y, desde 1986 y hasta ahora, los De Miguel, el apellido de los cuales proviene del bajo Empordà, donde tenían otros castillos como el de Púbol (los De Miguel fueron los primeros Barones de Púbol) que más tarde fue propiedad de Salvador Dalí. |
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Ubicado en la parte más alta de la Sierra de Montclar, a 500 metros de altitud, buscando las mejores vistas sobre sus ‘tierras’, el Castillo ondea su bandera a la cumbre de la torre del homenaje. Señal de que está habitado. La familia De Miguel, una de las más antiguas de Cataluña, es la propietaria.
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